Alberto Renfiges fue más que un colaborador en la Unión Velezana. Fue un símbolo de compromiso, lealtad y amor incondicional por Vélez Sarsfield. Su presencia en cada reunión, su dedicación silenciosa y su inquebrantable sentido de pertenencia lo convirtieron en un referente dentro de la comunidad fortinera.
A pesar de su avanzada edad, Alberto nunca dejó de asistir a los encuentros de la UV. Cada martes, al finalizar las reuniones, alguien lo llevaba hasta su casa, porque vivía cerca, pero su presencia era una constante. No tenía una participación activa en la toma de decisiones en sus últimos años, pero su sola presencia inspiraba respeto y admiración.
Para reconstruir su historia y su paso como dirigente en distintas subcomisiones, el testimonio más valioso sería el de Salvador Mellina, quien compartió con Alberto una época dorada dentro de la institución, en los tiempos en que Héctor Gaudio presidía la Unión Velezana.
Más allá de los cargos que haya ocupado, lo que define a Alberto Renfiges es el cariño y el respeto que supo ganarse entre sus compañeros. Fue un trabajador incansable, de esos que construyen desde la humildad, sin buscar protagonismo ni reconocimiento, pero con la certeza de estar aportando su grano de arena al crecimiento del club.
En tiempos donde la memoria a veces se disipa rápidamente, es importante recordar a aquellos que hicieron grande a Vélez desde adentro, con dedicación, esfuerzo y valores. Alberto Renfiges fue, es y será parte de la historia fortinera. Porque ser de Vélez no es solo alentar desde la tribuna: es un sentimiento que se vive y se transmite, una pasión que trasciende generaciones. Y él, sin dudas, lo entendió mejor que nadie.